jueves, 11 de agosto de 2016

METAFÍSICA DE LA BELLEZA; LA LUZ COMO SU MÁXIMA EXPRESIÓN



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¿Se puede llegar a heredar la Belleza?

Desde la Tradición, sin duda: "Yo te entrego". La Beldad, universalmente, se ha relacionado con el Bien. De igual modo lo contrario de la Belleza, que es la fealdad, frecuentemente se ha vinculado con la maldad. A las brujas es notorio que, a lo largo de toda su malograda existencia, se le atribuyan, insistentemente, atributos, tanto físicos como comportamientos, marcadamente repulsivos y condenables. Por lo que: La Belleza de la PERSONA opera con la mayor expresión posible, indefectiblemente, sobre los sentidos interiores que sobre los exteriores, de forma que lo que se vislumbra está libre del mal; por lo tanto, sintiéndose en armonía consigo mismo y con el resto de la Humanidad. Todo lo Bello atrae. En cambio, la fealdad repele, o debería de hacerlo. La atracción  hacia la deformidad, la fealdad, lo grotesco y, su consecuencia, la provocación, solamente podrán ser captados (o deberían de serlo) por pensamientos deformes y grotescos.

 

¿Tiene la Luz fecha de caducidad?


No, porque la Belleza está en la visión transcendente del observador, y, la Luz, es la máxima revelación, y prueba, de nuestra propia Belleza. No hay nada más bello que un rayo de Luz emanando desde nuestro propio interior. Por todo ello: la Belleza es fecundada desde la máxima positividad vivencial conforme a nuestra propia Presencia. Y lo designaremos como: sentido transcendente de nuestra propia Existencia.

 
Ética y Estética

El Valor de la Estética y, acompañada de su irrenunciable hermana, la Ética, son, los dos, Valores proscritos en las ampulosas sociedades de la modernidad y de la vulgar, e indolente, progresía. No hay nada más soez, ramplón y mundano que una supuesta atracción hacia lo vulgar, burdo y chabacano. Mentes enfermas adorando, y ensalzando, la vulgaridad y la "inti-excelencia"; la vacuidad y la apariencia; la anormalidad y la inconsistencia... ¡Mal vamos!

Por ejemplo: Un poema debe evocar y no aborrecer; un poema debe atraer y no esputar; un poema debe enamorar y no odiar. Un poema debe ser eso... y no otra cosa. Lo mismo con una, supuesta, obra de arte pictórica o escultórica.

La ofensa, a través de la anti-estética, es anti-ética; es la malicia y es una flagrante violación de los sentidos. Los afectados no tienen por qué ser conscientes de este sinsentido pero, los sufridos (e inconscientes) poseedores, sí deberían de serlo. A no ser que, también, sean unos anormales envilecidos; protohomidos venidos a menos y narcisistas carcomidos.     
  
En el fondo del pozo de la ignorancia se encuentra la Luz de la Sabiduría


Posibles definiciones de Belleza:

  • La Belleza es espacio en Armonía en un Tiempo sincrónico.
  • Fuera de la Belleza todo es Caos; todo es fealdad; todo es brutalidad.
  • La imperfección de la Naturaleza nos muestra la Belleza del Cosmos.
  • Algo que era aparentemente Bello y ahora no la proyecta es signo inequívoco de que verdaderamente no lo era.
  • Lo aparente, muere; lo Verdadero y Eterno permanecen.
  • La Belleza es la constante, y Armónica, evolución de la Naturaleza.
  • El fin último del Amor es enamorarse de la Belleza.
  • La Belleza es imperfecta pero, en un deseo inherente de unión hacia la misma, la “hacemos” Perfecta.
  • El alimento del Pensamiento es la Belleza.
  • La Belleza es principio y fin de la Creatividad.
  • La Belleza es la Verdadera materialización de la Luz.
  • La Belleza no es Perfección. Lo realmente Bello es la Armonía de las cosas y no su supuesta, e imposible, Perfección.
  • La Luz es Belleza por sí misma, porque su Naturaleza es Una y lo comprende Todo.

Lo Místico como emanación de la Belleza más Pura

El desconocimiento de PERSONAS, animales, objetos o percepciones incorpóreas (por ejemplo la música) dota de misterio y, por ende, de una mayor atracción a lo captado y/o contemplado. Motivo, en el supuesto de un placer máximo, de pleno embelesamiento. Todo arrobamiento tiende al sumun, o éxtasis, del ser. 

La Tradición es la concreción de la Belleza transferida; la Mística Eterna; heredada de padres a hijos; el superior conocimiento; la Beldad Divina; sacrosanta y última. Es todo lo Bueno de una sociedad que ha sido transmitido. Es herencia de Valores, de guía, de Conocimiento para el bien común de un pueblo sabedor de sus ancestros, admirados y reconocidos. Al fin y al cabo: Tradición es Amor a tus orígenes e historia vivida.

Belleza y Virtud, como dos visiones de la Unidad del Ser. La Unidad como representación del Alma. Toda una y Eterna.

No hay mayor acto de Sabiduría que el reconocimiento humilde, sincero e integro de la Belleza lejana de otras culturas, civilizaciones, pueblos o naciones distintas. Al reconocer nos reconocemos; al admirar nos admiramos y nos mostramos tal como somos: Íntegros, Luminosos y Cercanos.

La ordinariez de lo inmediato no deja de ser indecente, repudiado y motivo de olvido. Lo grotesco ensalzado por la modernidad de las sociedades occidentales no deja de ser eso: grotesco, soez y, totalmente, rechazable por "feo" y obsceno.


La obscuridad es necesaria para poder encontrar la Verdadera Luz; por este motivo con cuanta más Luz al final del camino nos encontremos más Belleza hallaremos.


Encarnación de la luz

La Llama (de la lámpara o vela) representa la disolución de la penumbra con su Luz, porque, desde hace ya milenios, la Luminosidad y, su contrapeso, la Obscuridad, han sido tratadas por los diferentes cultos religiosos como un binomio  complementario de aspecto mítico-divino  y, al unísono, paradigmático.

Estas religiones fueron primeramente orientales; donde, por ejemplo, el fin último del Budismo es lograr la Iluminación, o Satori (término japonés en el Budismo Zen), en que solamente se halla el Presente. Por el contrario, lo lóbrego se asimila a ignorancia o, utilizando el vocablo propio del budismo, avidya, que es una falta inicial sobre el conocimiento sensitivo de la naturaleza. Realmente, la ignorancia (o penumbra), es propiedad constitutiva de la segunda de las Cuatro grandes verdades del Budismo (por este orden enunciaríamos: 1) Toda existencia es padecimiento; 2) El origen del padecimiento es el deseo; 3) El padecimiento se puede sofocar, sofocando su causa; 4) Para sofocar la raíz del padecimiento, debemos seguir la vía del cese de padecimiento o Nirvana).

El Maestro Buda Gautama se formó de las esencias del Hinduismo, religión predecesora del Budismo, siendo común en las dos la búsqueda de la Iluminación de sus practicantes como desenlace definitivo.

En las postrimerías del siglo I, a través de los Patriarcas de la Iglesia, la Luz se transmuta en un elemento metafísico; pasando a estar en relación directa con la divinidad.

Desde tiempos inmemoriales las teas, cirios, candeleros o lámparas están integrados en infinidad de ritos religiosos. En los templos de muchas religiones se inicia la ceremonia prendiendo las lámparas y/o velas. En el bautismo católico los padres llevan un cirio pascual que ilumina la vía hacia la Luz...

En definitiva: cualquier elemento material de Iluminación (o luminaria) es Símbolo del progreso y de elevación cultural, a través de las múltiples civilizaciones/sociedades que se han ido sucediendo, desde que humanidad se hizo presente en la superficie de la Madre Tierra.
  

Santiago Peña



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domingo, 10 de julio de 2016

FUERZA Y VERDAD


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La Verdad es Única; las interpretaciones son falsedades. Lo falso es efímero. Todo lo falso es efímero, aparente y foráneo. Solamente puede existir una Verdad. Esta misma, y Única, Verdad siempre pervivirá. Cuando se manifiesta la Verdad, no se pueden dar matizaciones ni diferentes elucidaciones. Por lo que solo puede haber una Verdad. Luego: la Verdad será Una y Eterna. El Uno es Eterno único e inmutable. El Presente es la Verdad; pasado y futuro una ilusión; Lo que fue y lo que será, nada es. Presente, Realidad y Verdad lo mismo es. La Realidad es Eterna; la Verdad es Eterna; el Presente es Eterno. El Presente ocupa todo espacio y todo tiempo y todo ello se ubica en un solo punto.

Nuestra Vida no nos alcanza. De la matriz al sepulcro todos unidos; en el pasado y en el presente. Y a cada falta que consumamos y a cada seña afable iluminamos nuestro futuro. Como aquel mutismo entre dos notas, que es la clave de toda música; que es la clave de todo ritmo. Ritmo del corazón, ritmo en otros mundos. Idénticas Fuerzas recónditas que hacen girar el universo, relojes del Espíritu, batiendo corazones; a ritmos acompasados.

No me asustan estos pensamientos porque no temo a la Verdad. La Verdad hay que amarla y reverenciarla. La Verdad, por encima de todas las cosas, nos protege. La Verdad nos protege con Fuerza, con la Fuerza de la Integridad. Por lo tanto: la Fuerza es la Verdad. La Verdad es la Fuerza del Espíritu; del Espíritu de la Perennidad.

Toda falsedad es debilidad y es la debilidad de la no existencia. La no Verdad y la no existencia lo mismo (y nada) son. Tienes que hacer lo que no puedas dejar de hacer. La Vida, nuestra Vida, se extiende más allá de las limitaciones de nuestro Ser. La cruz de lo material es un límite que nos hemos autoimpuesto. En el mundo de la espiritualidad el Alma, nuestra Alma, es viajera de la infinitud y de la Eternidad:

Viajeros etéreos; nautas hermanos,
Surquemos océanos; alumbremos marasmos,
Marasmos de Luz; marasmos de pleonasmos,

Planeemos por mundos; emerjamos de los lodos,
Lodos pétreos; lodos acuosos,
Aguas vítreas; soles esplendorosos.

Extintas cavidades lóbregas,
Mazmorras caducas,
Lunas cenicientas,

¡Todo es Espíritu!
¡Todo es Fuerza!
¡Todo es Verdad!


Santiago Peña


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