domingo, 10 de abril de 2022

ACERCA DEL ESCARABAJO, COMO REPRESENTACIÓN DEL SOL NACIENTE

  

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Introducción

 

Los Escarabajos Peloteros (del desierto egipcio) han sido a lo largo de milenios la más ferviente imagen de la constante transformación de la existencia y, a su vez, han simbolizado al universal Sol Naciente. Cada día, infatigablemente, la Vida resurge a través de la Fuerza que desprenden los sempiternos rayos solares.

 

El escarabajo, como representación de Jepri

Khepri (o Jepri), el dios Sol, creado así mismo, alegoría de la vida imperecedera, era el concepto, en la mitología egipcia, de la invariable mutación de la vida. Su apelativo hace referencia a "El que llega a ser (por sí solo)". Fue simbolizado como un escarabajo impulsando el disco solar a través de la bóveda celeste. De la misma manera como personaje con testa de escarabajo que, ocasionalmente, acarreaba un cetro Uas y un Anj.

No obstante, no tenía la exclusividad como dios Sol: Jnum era el dios del crepúsculo, autor de un huevo del que germina la Luz Solar, Atum era el dios Sol creado por sí mismo, Jepri era el dios solar del oriente o del alba y Ra el dios Sol en todo su esplendor.

Jepri (o, también, llamado Jeperu) se transfiguraba en sí mismo cada amanecer, resurgiendo como Nuevo Sol; por esa razón fue asociado con Atum. Como emblema de la Vida Sempiterna, era el Sol de las primeras horas del día; una revelación del dios Ra.

Por todo ello, reproduce el primer instante de los avatares que perciben los seres vivos, desde que brotan hasta que se extinguen, inclusive de su resurrección si culminaban las experiencias en la Duat (el Más Allá). Igualmente simbolizaban la creación legendaria de la Tierra y de la especie humana.

Aunque no disponían de lugares de culto propios, se emplazaban escarabajos gigantes pétreos en algunos templos significativos, como es en el caso de Karnak, donde existía una cripta oculta que representaba a la Duat (el inframundo). En un rito hermético, la efigie de Amón-Ra bajaría a esta misma cripta de donde subiría trasfigurada en Jeperu, "quien emerge de la tierra".


El Escarabeo, como Talismán Solar

El Escarabeo, utilizado en las liturgias funerarias, fue uno de los talismanes más notorios del Antiguo Egipto.

Los Escarabeos (amuletos en forma de escarabajo) fueron labrados en múltiples materiales: esteatita, basalto, granito, y en piedras preciosas como lapislázuli, amatista, cornalina, e inclusive en metales nobles como el oro. Las excavaciones arqueológicas en Egipto han exhumado representaciones de escarabeos en hueso, marfil, piedra, fayenza egipcia y metales preciosos, datados desde la sexta dinastía hasta el período ptolemaico. Son, habitualmente, de pequeñas dimensiones y están perforados para poder posibilitar su engarce en un abalorio.

A día de hoy, el Escarabeo, sigue siendo una manufactura de carácter multitudinario en parte al hechizo y atracción moderna hacia el arte y las creencias del Antiguo Egipto. Escarabajos en piedras semipreciosas o en loza esmaltada se pueden adquirir en un gran número de comercios y, entretanto, en el santuario de Karnak ha tenido que ser cubierto un antiguo gran escarabajo, representación de Jepri, para disuadir a los turistas de la perniciosa costumbre fetichista de restregar la base de la efigie para, de esta forma, “obtener suerte”.


Culto funerario

El Escarabajo tenía un considerable valor en los ritos fúnebres egipcios. Habitualmente era labrado, en un canto verdoso, y ubicado en el tórax de los extintos, para preservar el corazón y suplirle en el transcurso del embalsamamiento. La finalidad del "escarabajo del corazón" era cerciorarse de que el corazón no testificaría frente al finado en el Juicio de los Difuntos.

Posiblemente el caso más reputado (Dinastía XVIII) de tales "escarabajos del corazón" es el espectacular ejemplar de color cetrino, hallado entre las vituallas del enterramiento del Rey-Niño Tuthankamón (Neb-Jeperu-Ra, “Señor de las transformaciones es Ra”); trabajado en una hermosa gema cristalina del arenal libio.

 

Significado Metafísico

Una cierta variedad de escarabajos peloteros, mayoritariamente el Scarabaeus sacer, dispusieron de una condición divina entre los antiguos egipcios.

Como ya se ha mencionado ampliamente, el escarabajo, fue equiparado a Jepri, el autocreado, el Dios asociado al Sol Naciente. De antiguo se creía que el escarabajo era, exclusivamente, de naturaleza masculina y que se multiplicaba confinando su esperma en una pelota de estiércol de buey. La atribuida “autoreproducción” del escarabajo lo asimila a Jeperu, que se creó por sí mismo “de la nada”. De otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero recuerda al Solen su carrera cíclica por el horizonte”. El historiador, y moralista, griego, Plutarco de Queronea (50 – 120 dc), lo describe de esta manera:

La raza de escarabajos no tiene ninguna hembra, pero todos los machos expulsan su secreción en una pelotilla redonda de material que ruedan empujándola por el lado opuesto, igual que el sol parece regresar a los cielos en la dirección opuesta a su propio curso, que es de oeste a este”.

Los egipcios creyeron que Jepri “rejuvenecía” el Sol diariamente tras su desvanecimiento en el horizonte; transportándole, a través del mundo de las profundidades, al Duat, con posterioridad al crepúsculo para, así, rejuvenecerlo, nuevamente, al siguiente día. Ciertas sepulturas regias del Imperio Nuevo lucen una imagen tríplice del Dios del Sol, con el escarabajo como efigie del Sol del Alba.


Síntesis

Diariamente, tenazmente, la Vida renace a través de la Fuerza que emanan los imperecederos rayos solares de Nuestro Padre y Señor de todas las cosas. Y los Escarabajos han sido, durante milenios, la más fiel representación de la constante transformación de la existencia, encarnada en el omnipresente Sol Naciente. Cada día, sin descanso, hasta el final de nuestras ínfimas vidas.

 

Santiago Peña


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